Yoga casero

Tras muuuchos días perdida (es lo que tienen los finales de trimestre y el hecho de que tu trabajo sea también tu hobby), por fin digo, vuelvo a las andadas, y vuelvo para recomendaros una aplicación que, pese a ser pequeñita, puede cambiaros la vida.

Siempre le digo a mis alumnos que un poco de yoga nos cambia el humor (para bien), y nos puede ayudar a mejorar el tránsito intestinal, a dormir mejor, a relajarnos… aparte de la premisa obvia de mejorar nuestra elasticidad y control sobre el cuerpo.

Cuando empecé las visitas al fisio para una terapia de Mézières, mi querida Carola, de ahora en adelante “Pincitas”, me recomendó encarecidamente que hiciera “algo”.

Soy de naturaleza vagorra; prefiero mil veces un rato de sofá y lectura que cualquier tipo de ejercicio. Sólo el hecho de pensar en ponerme a sudar como un cerdito y tener que ducharme (otra vez), ya me pone de mala leche. Para colmo de males, con asma de esfuerzo como el que tengo yo, es totalmente imposible siquiera el correr tras un autobús… imaginad una clase de zumba o alguna historia parecida. Se lo intenté explicar a Pincitas pero ella erre que erre, insistiendo en que tenía que hacer lo que fuera.

Soy bastante anti-gimnasio. No es que tenga nada en contra de los gimnasios per se pero son ruidosos, huelen raro, están llenos de gente que está mucho más en forma que yo y para colmo de males no son precisamente baratos… La idea de apuntarme a clases de yoga o de algo relajado me tiraba atrás bastante… Y entonces decidí montármelo por mi cuenta. Pero claro, por dónde empezar? Pues leyendo un montón de manuales e historias varias que tampoco me aclaraban gran cosa, porque cada vez tenía más claro que el yoga era demasiado complicado para mi. Llegué a hacerme daño intentando algunos ejercicios supuestamente para principiantes.

También estuve probando app para móvil/tablet, que igualmente pedían imposibles, o que te cobraban por cada nueva lección… hasta que al final, descubrí mi salvación.

La app se llama Yoga Studio y está disponible para android e iPhone. Una vez que pagas los dos euros y poco que cuesta (que te valen la pena de sobra, de verdad te lo digo). Puedes ir a las clases y buscar la que más te interese dentro de las opciones de complejidad, y dentro de esa complejidad puedes también elegir diferentes rutinas. Si te descargas cualquiera de las rutinas preparadas (sin gasto adicional) el vídeo resultante tendrá audio donde una agradable voz (en inglés) te irá dando consejos y explicando qué has de hacer. Tampoco hace falta saber inglés, sólo hay que mirar la pantalla.

Captura YogaStudio
Hay diferentes tipologías de dificultad.

 

Si ya tienes el tema dominado y quieres montar tu propia rutina también puedes hacerlo eligiendo los ejercicios que más te gusten y los sonidos de fondo.

Que te creerás que esta gente me paga o algo… pos no (que ya podrían). Es que realmente me gusta! Con el tiempo he cambiado mi rutina de una principiante de 15 minutos a una de 30 y la verdad es que, sin forzar un ápice, cada vez me sale mejor y me siento genial luego.

Una cosa importante, y que creo que afecta mucho cuando vas en grupo, es que en el yoga es terriblemente importante NO forzar el cuerpo. Si tu espalda no llega a más, pues no llega, no pasa nada. Pero claro, en estas clases siempre está la potrilla esa jovencita y estupenda que se dobla como quiere y tú vas ahí con tus fofeces y no hay manera de doblar lo que toca doblar como lo dobla ella… El yoga no está diseñado para competir con nadie; ni siquiera contigo misma. Si fuerzas, te harás daño. Se trata de estirar, de recolocar, de pacificar… es como intentar hacer meditación pensando en meditar más que tu compañero… El hecho de hacer yoga en casa, aparte de que puedes escoger la hora que mejor te va, es que no compites con nadie…

Captura YogaStudio
Desde la pantalla principal, si te metes, por ejemplo, en “Principiante” tienes varias lecciones que puedes descargar sin gastos adicionales.

Recapitulemos:

  • Ropa cómoda (que no hace falta que sea de marca…) una camiseta holgada, un pantalón suelto. Descalza.
  • Una alfombrilla (recomendable). Yo me compré la mía en un bazar por 6 lerus y me va genial. Igualmente se la mordisquea el gato así que…
  • Espacio. Es importante si no quieres romperte un brazo contra la esquina del mueble. Asegúrate que puedes estirar los brazos y piernas sin chocar contra nada.
  • Móvil en silencio. Horror! Va, no hay para tanto. Sea lo que sea seguro que puede esperar media hora.
  • Comida. Intenta no hacer yoga si has comido recientemente. Espera media horita a que baje un poco. Y si te has pegado un atracón, pues te esperas un ratito más… Con la barriga llena no se puede hacer ná. Bueno sí, una siesta.
  • Limitaciones claras. Si te duele la rodilla cuando la pones en el suelo… pues no la pongas. Que parece muy lógico esto pero luego no lo cumplimos y forzamos. Si no te puedes llegar a tocar los pies con las rodillas rectas… pues no los toques, o lo pagará tu espalda al día siguiente.
  • Ejercicios. No te líes… busca a alguien que sepa lo que hace (no, tu amiga que es tan aficionada como tú, no vale), o busca una app en condiciones.
  • Hazlo de manera regular! Esto es lo que más cuesta; ya sea un par de veces por semana o diariamente pero hay que hacerlo…

One Comment

  1. Pingback: Vamos al fisio! Terapia postural - Mètodo Mézières | Sarubobo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *