Nos vamos de boda… !Socorro!

Partiremos del punto de “no me gustan las bodas”.

Que no es que no me gusten porque me parezca mal que la gente se case o algo así… digamos que soy un poco asocial. Es decir, me gusta quedar con gente que conozco y pasarlo bien, como a la que más, pero una boda no es una reunión de conocidos, generalmente. Más bien se suele convertir en una reunión social de desconocidos que dedican el rato a rajar de los demás y a buscar desesperadamente a alguien a quien conozcan para poder sentarse juntos.

La invitación

En mi caso concreto, nos han invitado a una boda este verano. Yo no conozco a los felices contrayentes, pero el chico fue compañero de universidad de Mr. R y mantienen el contacto así que… bueno, pues eso.

La boda está prevista a las 18:30, por lo que, siendo verano, estarían disponibles modelitos a gogó. Que sí, que es preferible ir de largo, pero hará calor, y tampoco pasaría nada por ir de corto con un vestidito sencillo de fiesta.

Pero claro, eso sería si los novios dejaran vivir a la gente. Pero no.

En la invitación quedaba bien claro que los chicos debían ir de oscuro (perfecto para el calor), y las chicas de largo. Ea, porque yo lo valgo.

Porque yo lo valgo. Ea

A ver, lógicamente la boda es de ellos, y pueden pedir lo que les venga en gana. Ahí están las bodas ibicencas para demostrarlo. Pero a mi, personalmente, me molesta un poco-mucho que me digan lo que tengo que llevar y me compliquen la vida.

Yo estaba la mar de feliz pensando en reciclar un vestido de Desigual que me compré el verano pasado para una comunión y que era la mar de mono… Pues no. Largo. A pasar calor.

Novios
Con lo bien que se va en bambas…

Los vestidos largos, no nos engañemos, son más caros que los cortos en general, para empezar. Y los modelitos son más escasos (si no quieres gastarte un gritón de euros).

Pero bueno, el resto de “mujeres de” van a ir de largo, así que empiezas a revisar el armario por si hubiera surgido un vestido por arte de magia en estos años… No, no hay nada. De hecho recuerdo que tengo uno negro largo, pero creo recordar que ya hace 10 añazos no me quedaba del todo bien así que…

Como lo de ser correcta socialmente no es lo mío, me miro un par de blogs con los consejos de qué hacer y qué no hacer en una boda. En uno leo que el negro está prohibido aunque sea una boda de tarde-noche, y en el siguiente leo que el negro es un “must-it”.

Perfecto, viva la bipolaridad.

Bueno, tras seguir leyendo unos cuatro blogs más de diferentes revistas de moda, sigo sin enterarme de nada porque cada uno da una visión diferente. Así que decido que va a ser largo, del primer color que me encuentre.

Ya tenemos el primer paso dado: Me da igual el color. Vamos bien.

En serio?

 

Pregunto a mis hermanas por tiendas online, que ellas son más de vestiditos y tal, y hago una primera búsqueda por internet donde me salen conocidos como Zalando, El Armario de la Tele y otro montón de páginas donde según parece te hacen el vestido a medida.

Empiezo la ronda y me empiezo a deprimir de manera inmediata.

Tienda Mango
Todo alegría y buenrollismo en la web de Mango

A ver, que son vestidos de FIESTA, me puede alguien explicar por qué las modelos parece que se quieran morir? Por qué esas caras largas y paliduchas? A cuento de qué esas posturas? Si mi fisio Ms. Pincitas, las viera, les metía un meneo que las dejaba rectas para toda su vida.

Lo que me extraña es que estas tiendas intentan vender vestidos (o eso es lo que me dice la lógica), pero a mi al menos no me llama al gasto una foto con una chica deprimida y arrugada (y a la que le falta algún puchero), aunque lleve el vestido de Sisí emperatriz.

Qué pocas ganas de vender tiene la gente!

 

En fin, aún estoy en proceso de búsqueda. Cosa que me molesta mucho porque no me gusta gastarme dinero en algo que posiblemente no me volveré a poner pero en fin.  Continuará.

 

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