Maldita presión

Presión, tensión, estrés, angustia… todo viene a ser lo mismo y todo debería ser evitado por nuestra salud. Pero hasta qué punto podemos escapar de la presión cuando hay factores externos que nos aprietan? Aunque estoy sufriendo el inglés desde niña, ha sido el último año cuando me lo he tomado en serio…

Mi historia personal

Gracias por el inglés que sé 🙂

Mi historia con el idioma de Shakespeare ha sido la de muchos… En sexto de primaria empecé a hacer inglés en clase con una profe que me encantaba y que ya por aquellos tiempos, enseñaba con canciones y juegos. Resulta curioso que con mi memoria de pez aún recuerde algunas letras. En el tiempo de instituto sólo recuerdo un gran vacío salteado de lista de verbos irregulares. Sólo mi amor a Bon Jovi salvó al inglés del más despreciable olvido. Con el tiempo empecé a viajar y a ver películas en versión original por razones que ahora no explicaré y fui recuperando algo. El problema vino cuando ya estaba trabajando y con una edad… treinta-y-demasiados.

Y que sí, que nunca es tarde para estudiar y todo lo que queráis… pero cuando trabajas 8 horas diarias y algunas más de extra y te gusta, además, tener una vida y unos hobbies… pues resulta un poco complicado estudiar. Y si aún estudias por gusto… pero no es mi caso. El tema es que no tengo trabajo fijo, voy haciendo sustituciones; y si tienes potra, puedes tener hasta un año seguido de contrato… si tienes potra o si tienes inglés. Porque últimamente sólo se pide a personas con un alto nivel de inglés para un contrato largo. No es que haga falta, de hecho normalmente nunca es para usarlo, pero mira… aquello de la titulitis.

El tema es que he visto que, o me pongo las pilas (las batteries) y me saco el condenado título o me como los mocos con sustituciones que duran lo que dura un estornudo o un esguince.

Así que empecé a estudiar por libre. MEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEC

Estudiar por libre está bien para quien tenga coco o una motivación de titanes. A una, que es dislexica perdida, tiene problemas de concentración y vale, es un poco vaga… pues como que no. A ver, aprender aprendí cosas, pero cuando te encuentras frente a un examen oficial… uf.

EstudiarAsí que este año me he apuntado a una academia para prepararme con la ayuda de gente que sabe. El hecho de tener que pagar cien euracos cada mes duele bastante; tanto como para llevar los deberes puntualmente y prepararte los exámenes que alegremente reparten a lo largo del curso.

El estrés

Pero claro (y entramos en materia), a las 8 horas anteriormente citadas, añade el llevar una casa con un gato lleno de pelos, cocinas, planchas y demás, lidiar con un desmesurado gusto por la lectura y con una “enfermedad” que me obliga a coser y coser y coser o me entra un mono que no veas. Pues no, no me cuadran las horas, como a la mayoría de personal.

Intento levantarme temprano (7:00) desayunar rápido y arreglar la casa antes de irme a trabajar. Cuando entro (08:00) ya no soy persona hasta que llego a casa a las 17:00 dependiendo de dónde tenga la sustitución. Merienda (esto es sagrao), actividades random como plancha, zurcimiento de prendas, jardinería o hacer deberes. Varios días tengo academia de 19:30 a 21:15 y otros tengo fisioterapia u otras historias que me sacan de casa a última hora de la tarde. Total: que llego a casa sobre las 10 de la noche con un hambre canina y un sueño feroz. Que se ponga a estudiar Rita, que mañana es otro día y me espera más de lo mismo. Pero la fecha del examen se acerca y me juego el puesto (o sea, mucha pasta).

Síntomas de la presión

El estrés aumenta la sensación de tristeza.
El estrés aumenta la sensación de tristeza.

Empiezo a soñar cosas raras. Hablo en inglés en mis sueños, me despierto con sudores, aprieto los dientes y me despierto con el ruido! Tengo más hambre de la habitual y voy picando aquí y allá, me siento mal por haber comido de más y no tener tiempo para hacer algo de ejercicio. Intento ser positiva con respecto a mi examen, pero no me visualizo aprobando. Leo la misma frase unas 4 veces hasta que me doy cuenta que no la estoy entendiendo. Me como un yogur y tiro la cuchara guardando el plástico del yogur en el lavavajillas o me preparo un vaso de leche caliente metiéndola a calentar… en la nevera! Pongo una lavadora y no le doy al botón de Inicio…  Te suena familiar todo esto?

Si haces cosas sin sentido como estas y encima te sientes fatal porque no puedes más PARA.

Estás estresada.

Bueno, igual esto ya lo sabías, pero lo importante es que ahora ya somos dos las que lo sabemos ji ji ji

Vale, estoy estresada, ¿y?

Pues que estás desperdiciando el tiempo. Como me lees.  Ese rato que estás intentando leer sin enterarte; esos minutos en los que no te aclaras de si necesitas la nevera o el microondas; esa media hora contándole a tu amiga que hiciste la cama con las sábanas sucias  por despiste; esos momentos a lo largo del día en que te estás machacando por no ser Superwoman… son preciosos minutos que estás tirando a la basura. Y lo que es peor, te están haciendo sentir peor.

Organización

organización
El orden nos hace sentir mejor y nos ahorra tiempo.

Empecemos por el principio. No puedes ser Superwoman y de hecho no te lo recomiendo (esos colores son horribles…). Hay que admitir un hecho difícil y es que el día tiene 24 horas y necesitas varias para dormir, trasladarte…

El dormir es sagrado. Dormir de menos hará que estés empanada durante medio día y que te vengas abajo antes por la tarde-noche. Por no hablar de que bien dormida y descansada tu concentración aumenta y encima se queman calorías. 8 horas, no quiero peros.

En cosas como los traslados y demás no podemos hacer nada. Piensa cómo adaptar mejor tu tiempo.

Por ejemplo;

  • si comes cada día en casa o de táper, prepara las comidas el finde y ve pillando tápers a lo largo de la semana en lugar de ponerte a cocinar la noche anterior. De todas formas la comida no será acabada de hacer así que…
  • Piensa qué vas a ponerte cada día de la semana y déjalo preparado aunque sea con etiquetas. Parece que no pero gastamos mucho tiempo y energía en elegir qué nos vamos a poner el día. Sabes que los grandes genios de la historia prescindían de modelitos? Tenían varios trajes iguales para no gastar tiempo ni esfuerzo en pensar qué iban a ponerse. Yo no te pido tanto…
  • Pon en práctica la regla del minuto. Si arreglar algo o recogerlo te va a llevar menos de un minuto… hazlo ahora mismo. Esto parece una cagada pero a mi personalmente me ha salvado la vida. Terminas de comer el yogur? El envase a reciclar, la cuchara al lavavajillas. Nada de dejarlo por ahí encima. Cuando esto lo aplicas a toda tu vida de golpe parece que todo está más ordenado y organizado. Te sientes mejor y más eficiente

Meditación

Sí. A tí que no te sobran ni cinco minutos te estoy pidiendo que lo dejes todo para “meditar”. Fíjate tú.

Sé que esto suena raro y parece que te estoy diciendo que te busques una túnica naranja y te rapes para tomar una postura rara y hacer ooooooooooom durante 20 preciosos minutos en los que estarás pensando que estás perdiendo 20 preciosos minutos, no? Pues no.

meditación
Se puede meditar en cualquier sitio.

Se trata de tomarte unos minutos para ti. Para ti de verdad. No para estar guapa para los demás o para preparar tal o cual. Para relajar tu mente, rebajar tus niveles de estrés. Para que te sientas mejor.

No hace falta que sean 20 minutos o 40 minutos. Pueden ser 5 o 10. Sólo siéntate, o túmbate donde nadie te vaya a molestar; pon en silencio en móvil (en vibración no vale!) y cierra los ojos. Hay montones de materiales en la red con meditaciones guiadas para que te dejes llevar, pero yo lo hago de una manera muy fácil. Con una música de fondo, o un sonido como agua o ruido blanco, voy haciendo un repaso por todo mi cuerpo, empezando en los dedos de los pies y terminando en la cabeza y pasando por tobillos, pantorrillas, muslos, ojos, boca, hombros… Un paso a paso en el que tienes que concentrarte en cómo se nota esa zona, en darte cuenta de lo tensionada que la tienes y relajarla; notar la ropa sobre ella… Y todo controlando la respiración. Respirando a un ritmo cómodo con el diafragma.

Al principio parecen minutos perdidos, lo sé, pero llega un punto, cuando llevas un par de semanas de hacerlo diariamente, en que notas que ya antes de empezar tu sesión, comienzas a relajarte. Y cuando terminas estás hasta de otro humor.

Aceptación

Mi abuela, que es una fuente de sabiduría, dice que las cosas que no pueden ser, no pueden ser y además son imposibles. Me recuerda a aquel rey que visitaba el Principito y al que pedía que ordenase al sol ponerse de inmediato porque quería ver una puesta de sol. El rey le decía que no podía ordenar aquello porque no tenía sentido hacer ponerse al sol a aquella hora. Había cosas que no se podían hacer.

Tenemos un gran problema para decir que no. Tenemos que ser capaces de hacer todo lo que nos digan o nos hagan creer que necesitamos hacer. Tenemos que ir al gimnasio porque tenemos que estar bien. Tenemos que planchar toda la ropa porque no nos gusta vestir una arruga. Tenemos que aprender este o aquel idioma porque queremos subir en el trabajo. Tenemos que hacer complicados platos porque queremos comer sano… Poco a poco nos vamos imponiendo obligaciones  que vemos como impepinables, porque queremos su beneficio y vemos impensable el comer cualquier cosa, vestir una camiseta arrugada o no hacer una hora de spinning… Nos lo podemos permitir?

No nos estaremos pidiendo demasiado? Tal vez, la solución a una gran cantidad de dolores de cabeza sea renunciar a algo de lo que hacemos y admitir honestamente que no tenemos tiempo para todo. O al menos que no tenemos suficiente tiempo para hacerlo todo bien.

Que sí, que ya sé que luego va a venir Pepita diciéndote que ella puede con todo y que encima se va a apuntar a clases de alfarería que los jueves a las 11 de la noche tiene hueco. Pero piensa entonces si haces todo lo que haces porque QUIERES o porque quieres QUEDAR BIEN con quien sea.  Elige bien tus actividades y obligaciones. Y si se te están llevando la salud… admite que no. Que no quieres perder tu vida entre mil actividades diferentes; que necesitas más organización y menos densidad. Aunque hacer esto requiere mucho valor, pues está muy mal visto en nuestra sociedad decir que “no puedes” con la presión.

Recapitulando

Personalmente estoy contenta con mi actitud en estos últimos meses pre-examen, porque los estoy llevando mucho mejor de lo esperado. Cuando decidí que tenía que empollar más sacrifiqué mis ratos de costura con la promesa de que, cuando terminaran los exámenes haría todos los proyectos pendientes. Si necesito motivación, me miro los dibujos que tengo de delantales, colchas y muñecas de trapo… y me emociono sola. Me he logrado imponer un límite de 3 horas máximo al día de estudio y me he vuelto más organizada, de manera que tengo el piso medianamente al día. Y sí, he dicho medianamente, porque también he aceptado que no puedo trabajar y estudiar si encima quiero ser el ama de casa perfecta; así que no lo soy en absoluto. Y tan contenta.

La presión ha bajado y he dejado de meter la basura en la lavadora.

Y vosotras, cómo lidiais con la presión?

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