Geranio Pelargonium, la alegría de los balcones

 

Siendo andaluza, no podía ser de otra manera… me gustan los geranios. Creo que pocas cosas hay más bonitas en el mundo que un balcón o terraza con  un buen puñado de geranios rojísimos destacando entre las hojas verdes. Hasta el olor me gusta, porque los geranios huelen! Sobretodo cuando les arrancas una ramita. En mis balcones nunca faltan geranios, ya sean del tipo pelargonium, el crispun (geranio Randy) o cualquier otra especie parecida. Son unas plantas muy agradecidas, la verdad.

Estos geranios tienen ya dos años y no dejan de dar flores a poco que la temperatura suba de 20 grados.

 

Los geranios son alegres, vistosos y tienen un mantenimiento fácil (su único punto débil es el taladro del geranio, mi archienemigo grrrrrrrrrrrr). Por lo demás, se trata de una planta de hojas redondeadas, arrugaditas y verdes, con un círculo interior de un verde más oscuro. Las flores pueden ser blancas, rosas o rojas y de cada tallo de hojas, sale uno lleno de capullos que pueden darte matas de hasta 10 flores juntas.

Al geranio le gusta el solete, y de hecho mi tía Paca las tiene a pleno sol cordobés y ahí están más contentas que unas Pascuas, pero vamos, que si les pones un toldito a esa hora tonta de 12 a 16h pues mejor. Cuidado con el miedo al sol porque si la planta no recibe suficiente sol se ahíla, es decir, se pone larguirucha y da pocas flores. Ante la duda… solete.

El frío no les gusta y por debajo de 0º empieza a sufrir.  Vamos, que si en invierno tiene que quedarse fuera, puedes coger una bolsa cualquiera y cubrirla por las noches (con agujeritos mejor). En mi terraza, donde tengo mi jardín secreto, se pillan hasta -2 y tengo geranios de 2 años, pero se les ha notado el palo frío y han perdido muchas hojas.

Un grupo de flores, como se aprecia, pese a todas las que hay abiertas, aún quedan capullos por abrir.

 

Es una planta tan bonita que la estarías regando todo el día, por puro postureo, pero el geranio odia profundamente el encharcamiento así que cuidadín. En otoño, con un riego por semana va sobrao y en verano dos. Claro, si eres mi tía Paca,  riega cada día. Eso se va viendo. Importante, como de costumbre, no mojar las flores. Lo del aspersor está bien (o el “flis”), pero si una gota queda en un pétalo, luego con el sol hace prisma y quema la superfície. Así que te quedará una flor quemada, que tampoco es que sea gravísimo, pero no queda igual de bonito.

Si eres de abonar, pues cada 15 días si tienes flores, puedes meterle un poco de ayuda. Si ves que tu geranio, a diferencia del de  la vecina, no tiene casi flores y amarillea, puede ser falta de abono.
Dicen los entendidos, que a final de invierno/principios de primavera se podría dar un podado severo (o sea, hasta cerca del suelo) y aprovechar esas ramas para hacer esquejes. Así crecen tallos laterales. Y, la verdad, doy fe, porque yo no he podado el mío, (me daba penita) y ahora tiene unos troncarros vacíos de hojas muy raros. Si quieres sacar esquejes, corta justo por debajo de un nudo, intentando que tenga al menos 10 cm y que esté sanote. Lo dejas curar toda la noche y luego lo plantas. Lo suyo es impregnarlo con polvos de hormonas de enraizar, pero lo cierto es que no son baratos (al menos en mi tienda), y mira, soy más de semillas qué queréis que os diga, las semillas siempre me agarran, pero los esquejes…

Porque cuando a una flor le empieza a crecer una especie de trompetilla en el centro y se caen los pétalos y sólo queda el pirindolo ese, solemos eliminar la flor, pero  es un gran error. Esa trompetilla, en breve, tendrá unas líneas oscuras verticales y, con el tiempo, se levantarán, revelándose como unas curiosas semillas con espiral (para volar), que si las plantas, crecerán, ovbiamente, geranios nuevos y preciosísimos que, además, empiezan a dar flores a los pocos meses.

Dos gusanos enseñando el culete en flores aparentemente sanas.

De bichinos que puedan atacar al geranio hay unos pocos, pero tanto la araña roja, como los pulgones o la mosca blanca se ven con facilidad. Lo que te mata la planta entera en menos de una semana es el taladro o mariposa del geranio, Cacyreys marshallli. Una mariposilla marrón de unos 4 cm de envergadura, que pone unos huevos diminutos y de los que nacen unos gusanos del mismo tono que el tallo del geranio. Resultan muy difícil de ver y cuando te das cuenta, es cuando se han metido dentro de un tallo y te lo han podrido totalmente. Es especialmente útil estar atenta a las cacas de los gusanos, que se ven con claridad como un polvillo negro en las hojas, que si te fijas son bolitas. Si las ves, mira bien justo encima, porque hay gusano. Y un gusano gordete te joroba una planta entera. Cuando son pequeños apenas tienen 1 o 2 mm de ancho, y encima de color verde. Vamos, que no se ven y hay que estar pendiente de las cacas e ir mirando. Tienen tendencia a meterse en los capullos tiernos, y cuando son suficientemente grandes, atacan los tallos y matan la planta. En la foto de debajo se ve un pequeño orificio casi invisible a la izquierda; a la derecha uno más gordo y ya vacío y sucio. Cuando se llega a estos, se llega tarde.

Agujeros provocados por el taladro del geranio.

Hay un producto específico para esta mariposa, pero técnicamente es veneno que envenena la planta, de manera que cuando el gusano la come, muere. A veces afecta a la planta, o a mi me lo ha parecido, vaya. Lo mejor es echarle un ojo a las matas de capullitos. En general, es un sitio muy goloso. Si ves un gusano verde, que no te de pena… dáselo al gato.

Gusano de tamaño medio de un terrible color verde que te hace confundirlo.

Dicen que el geranio en infusión actúa como antidepresivo y calma la ansiedad. Permite el desarrollo de voluntad en personas temerosas y tiene un leve poder afrodisíaco. Mi médica de cabecera dice que da cagarrinas. No, no soy suficientemente valiente como para comprobarlo.

 

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