El caos en un cajón

Me gusta ser ordenada, y a veces incluso parezco un poco histérica con estos temas. Pero otras veces es como si se me hubiera fundido una parte del cerebro y no me diera cuenta del desorden que me rodea. Supongo que últimamente he tenido demasiadas cosas que hacer…

El tema es que, de los cajones que tengo en la cocina uno en concreto estaba hecho un bendito desastre. Es el cajón para todo, lo mismo tengo allí el chocolate prohibido, que las pinzas para ir cerrando paquetes, un par de mecheros, los botes de especias que no uso tan a menudo (las que sí uso están más a la vista)… En fin, ese montón de cosas que no sabes dónde meter y vas amontonando… bueno, eso, en un cajón!

Y llega un momento en que estás haciendo limpieza y abres el cajón y piensas “Pero he estado ciega o qué?” Claro, no hay quien meta un trapo, porque está todo por medio, mal puesto y lleno de migas. Porque en la cocina todo se llena de migas y más cuando tienes a Mr. R royendo pan todo el rato como si fuera un ratoncillo…

Total, que vergüenza da ponerlo, pero mi cajón antes de la intervención de urgencia,

era tal que así:

Cajón desordenado
Madre mía…

 

Así que me puse manos a la obra. Necesitaba algo para ordenar los botes (eso era urgente), revisar las fechas de caducidad (me llevé alguna sorpresa), y pensar en organizar el resto sin gastarme un pastizal.

Admito que me hubiera gustado hacer una cajita con dos cartones de leche, que es una manualidad fácil que llevaba tiempo pensando en hacer, pero me pilló sin envases para reciclar y, como veis, el tema era muy urgente. Así que me fui a los chinos con la intención de gastarme el mínimo y volví con dos cajitas.

Cómo ordenar un cajón
Ains qué bonico.

Una era una caja para poner bolsitas de té. Me quedaba un poco baja, pero pensé en quitarle la tapa y aprovechar los apartados (9). Por otro lado una cutricajita de esas para todo que pinté con spray blanco.

Así, en la caja-para-todo repintada, metí los botes de especias, que en un futuro tengo intención de igualar también, y en la caja para té a la que quité la tapa metí cosas que tenía por allí tiradas como moldes de magdalenas, pinzas, cerillas y mecheros…

La lata es el escondite que todo el mundo conoce donde ponemos el chocolate, que luego todo se llena de trocitos.

Ya véis qué cosa más tonta, más fácil y más eficiente…

 

Ah! La tapa de la caja de te realmente me gustaba mucho, así que le di otro uso y la puse a decorar. Tenía una foto por algún sitio pero lo cierto es que no la encuentro. En cuanto de con ella, la cuelgo!

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