Como transplantar con cepellones densos

El otro día una lectora, María, me hacía una pregunta sobre sus campanillas y tenía sus dudas sobre si se le estarían pochando por falta de agua o por el transplante. Una cosa nos llevó a otra y salió a flote que el cepellón de las plantas estaba muy denso. Bien, esto es un problema

 

Identificando el problema

Planta de menta enferma
Como véis, está comida de hongos 🙁

Vamos a la floristería del mercado y vemos una hermosa mata de flores de vivos colores que nos llama a grito pelao… Somos incapaces de resistirnos a comprarlo sin más. Luego descubrimos que no tiene ni un capullo, sino que todas las flores están ya abiertas o, peor aún, que las raíces han crecido mucho en esa macetita tan diminuta y no caben. Que casi hay más raíces que tierra. Esto es un problema bastante grave y lo que puede pasar es que nuestra nueva adquisición no dure más de un mes.

Lo que pasa es que (y esto me lo ha dicho la propia chica de la floristería), cuando están en los viveros, obviamente están muy por las plantas, buen abonado para que crezcan rápido y luego cuando pasan a las casas algunas plantas están agotadas.

Por otro lado, un cambio de situación/tierra siempre estresa a la planta. De hecho ya dijimos en el caso del cactus de Navidad que si le cambias la orientación del sol se le caerán todos los capullos que tenga y quizá tarde en recuperarse. Si ya es duro el cambio no es buena idea añadir una planta débil.

 

Evitar el problema

Lo mejor es evitarnos problemas añadidos. Para ello, antes que enamorarnos de las florecitas, tenemos que examinar la planta a comprar:

  • Que tenga capullos preparados (o cuando mueran esas flores nos quedamos con una lechuga).
  • Que no tenga bichos (parece una obviedad pero alguna vez me he encontrado con pulgones o cosas peores)
  • Que, al darle la vuelta, las raíces no salgan por abajo.

Esto último a veces no se puede evitar. Hay ocasiones en que todas las macetas que tengan en la tienda van a tener las raíces por fuera. Que no cunda el pánico!!

 

Solucionar el problema

Trasplantando plantas
Es importante que la nueva tierra no forme “terrones”, mejor deshacerla con los dedos.

Para la ocasión he comprado una menta. La que tenía me había dado muchos mojitos durante unos dos años, pero una infección de hongos la ha machacado en una semana escasa. Cierto que podría ponerle algún producto, podar, etc… pero eso lleva tiempo y ya sabéis… “Summer is coming” y lo que es más importante “Mojito’s time is coming”.

Cuando llegué a la floristería sólo habían traído 2 ejemplares… y los dos con las raíces desbordadas 🙁 Entonces pensé en María y me dije, ea pues vamos allá.)

Lo primero es lo primero. Preparar donde va a residir nuestra plantita. Si es un sitio donde anteriormente una planta de la misma especie ha estado a gusto, pues mejor. En mi caso usé la misma maceta (previo limpiado). Ponemos un poco de grava y tierra nueva.

(No soy amiga de reutilizar la tierra cuando la planta ha sido “retirada” por algún bicho o enfermedad. Es muy fácil que con la tierra vieja vaya un huevo del bicho anterior o una espora… y ya la tenemos liada otra vez)

Una vez puesta la base tenemos el problema de sacar la planta de su macetita de plástico. No se os ocurra tirar! Esas raicitas que salen por abajo, son las más nuevas y valientes, las que han salido a buscar más tierra. Hay que intentar mantenerlas. Lo que os recomiendo es desenredar con cuidado esas raíces de manera que, al tirar, podáis sacar la planta entera sin romper nada.

Raíces demasiado densas
Esto significa que la planta busca nuevo espacio.

Sacamos la planta y aquí viene el truco y la parte más complicada de todo esto. Con los deditos y mucho cuidado intentamos “abrir” el culo de la planta. Desenredar como antes, pero con la parte de abajo del cepellón. Es inevitable que se rompan raíces, pero hemos de intentar que sean las menos.

Os daréis cuenta que vuestra planta apenas llevaba tierra, viviendo sólo a base de abono.

Cuando esté medianamente abierto como un tercio del cepellón, abrimos esas raíces y plantamos nuestra menta, o lo que sea, en la nueva tierra. Así, esas raíces ya no estarán atrapadas dentro del cepellón, sino que tendrán a su abasto tierra nueva y preparada. Durante el proceso intento que las raíces estén húmedas.

Antes y después
El antes y el después de trabajarnos el fondo de la planta.

Se acaba de rellenar. También tiene su truco. Si la planta la apretamos demasiado podemos limitar el acomodamiento de las raíces, pero si apretamos demasiado poco puede quedar una bolsa de aire debajo de la planta. Y las raíces necesitan tierra, no aire.

Regamos bien y en mi caso me gusta dejar estas plantas un par de días en semisombra para que se hagan al nuevo hogar antes de tener que lidiar con una nueva orientación.

Os dejo un cutrivideo con todo el proceso (creo) bien explicado.

Tenéis más trucos?

2 Comments

  1. María

    Gracias por la nueva entrada! De gran ayuda para mis futuras adquisiciones. Las campanillas han salido peleoncillas. Las que peor estaban son las que van sobreviviendo. Ya he perdido una de las 4 que tengo. Contaré si se salvan y vuelven a florecer.

    • LaGranMonita

      Bueno, pues poco a poco! De todo se aprende y las planticas tienen vida propia… A veces ya están medio enfermas y otras veces no les gusta el cambio. A ver si tienes suerte y las otras tres te sobreviven!! Ya dirás cómo va 🙂

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