Cómo organizar tu espacio de trabajo

No creo que haya nada peor que meterte a trabajar en un sitio feo, mal organizado, sucio o poco preparado. Se te quitan las ganas que lleves de inmediato y te produce rechazo.  Pero claro, organizar tu espacio de trabajo no es fácil justo por eso, porque es un espacio de trabajo, es decir, un lugar donde estás haciendo cosas, cambios, donde llevas material, papeles o lo que sea y que, por lo tanto, siempre está sujeto a cambios.

Lo primero que necesitas es analizar fríamente qué es lo que falla en tu caso concreto. No es lo mismo el espacio de alguien que hace manualidades, a quien solo usa el ordenador o quien tiene millones de papeles revoloteando por ahí.

En mi caso concreto, estaba en el despacho simplemente por no tener el comedor de casa lleno de papeles, pero nunca me lo planteé como un “lugar de trabajo”. Simplemente tenía un ordenador, que falta me hacía, y una mesa grande donde tener muchos papeles… ERROR!!!

Espacio de trabajo desastroso (cómo he podido sobrevivir así???)

Problema detectado

Mi problema era justamente que no lo tomaba como un lugar de trabajo, pero pasaba muchas horas allí. Y debido a mi profesión, cada semana la mesa se llenaba de papeles indeterminados… Cuando no son exámenes, son dosieres de investigación, cuando no es eso son repasos de tablas, burocracia variada o textos para estudiar (ya sean cursos, el grado nuevo etc).

Así que mi caso pasaba por buscar una nueva forma de almacenaje. Que fuera versátil, que cupiera de todo y que no diera sensación de desorden… Casi nada! Me compré el archivador morado de la foto (a la derecha) con la intención de esconder mi desorden, pero sólo me dio para guardar las cosas menos urgentes (informes de estudio, papeleo médico, cuadernos de historias…) todo lo demás, lo que debía hacer/corregir de manera urgente no podía meterlo allí o lo perdía de vista y luego no lo hacía (¡!).

Me desesperé bastante y cuanto más leía posts sobre organización más me deprimía, porque no veía cómo solucionar mi problema…

 

¡Viva Amazon!

Empecé a darle vueltas internet viendo fotos de despachos, hasta que me di cuenta que las fotos que más me gustaban eran las de espacios despejados, con plantas, fotos… Yo no tenía espacio para nada de eso!!

Así que dirigí mi atención  a Amazon buscando algo (para empezar) para elevar la pantalla, que no fuera una caja cutre y pequeña que no daba la talla y encontré este estante de vidrio que me gustó mucho porque permitia tener la pantalla alta, pudiendo dejar el teclado debajo o aprovechar ese espacio de alguna manera. Además, al ser cristal, parece que no, pero no estorba a la vista.

Base de monitor

También necesitaba alguna manera de ordenar los útiles de escritura. Tenía un bote de metal que no hacía servir hacía siglos (y que estaba lleno de mugre), y una especie de trasto con compartimentos hechos con muy mala gana que no servía de mucho, así que también me pillé uno. En este caso no es que haya sido una gran compra porque, para mí, los huecos son demasiado pequeños y apenas caben cosas. Pero teniendo en cuenta que yo apenas si uso Posts-it y marcadores…

Por último quedaba la parte más difícil… Cómo ordenar los condenados papeles!! Hasta el momento los tenía en fundas de plástico que resbalaban por todos sitios. No podía meter las fundas en una carpeta porque:

  1. Así no las veía y era un drama
  2. No han inventado una carpeta tan gorda.
  3. Aunque la hubieran inventado sería un rollo cuando estuviera vacía porque ocuparía espacio tontamente…

Total, que encontré esta maravilla tan tonta. Es un acordeón que puede ocupar nada (5 cm) o más de una cuarta lleno de papeles. Pero esa es su grandeza, que tienes todos los papelotes del mundo dentro y como están de pie y ordenadicos pues no parecen ni tantos. De hecho en la foto que pongo de cómo queda el escritorio al final, se ve que está llenito… Hay 27 exámenes, 62 dosieres, 45 hojas de multiplicaciones variadas, dos fundas de plástico llenas de “cosas de coordinación”, sobre con 26 hojas de “nuestros miedos”, tres tochos importantes sobre psicopatía y síndrome de Asperger y varios dibujitos… Más de quinientas hojas!

Cabe de todo!

Deshacerse de lo inútil

Una vez llegó todo y empece a ver cómo montarlo me di cuenta de la cantidad de cosas inútiles que tenía. Para empezar hubo que ordenar todo, papeles y lo que no son papeles. Y preguntarse si realmente hacía falta esto o aquello… Llegué a la conclusión que la impresora estorbaba mucho. Obviamente no iba a tirarla, pero quizá la uso una vez al año, porque cuando necesito imprimir cosas para los niños lo hago en la escuela, y si son tochos de cursos tampoco lo hago en casa, sino que me voy a una tienda de impresiones que te lo encuadernan y todo y su calidad de impresión no es la mía… (por no hablar de que la tinta de impresora tiene el mismo precio de la sangre de unicornio).

Así pues, metí la impresora en una caja de cartón y la dejé en el mismo despacho pero debajo de la mesa, en un hueco que quedaba entre la caja del gato y la pared. Si la necesito no tengo más que abrir la caja, pero ahora mismo no está a la vista… Con esto ya ganaba mucha mesa!! Ahí estaba otro de los problemas y ni siquiera había sido consciente…

Mira que la foto es mala, de móvil y sin sol pero…

Algún detalle bonito

Como había dicho, me gustaban las fotos en las que había plantas, así que compré un helecho, que me encantan y un bonito tiesto de barro. Como el estante de vidrio es grandote y aguanta el peso tengo la pantalla en un extremo y la planta en el otro… Perfecto!!

Al fondo puse un corcho que tenía en otro sitio y que tenía que eliminar de allí. Le forré la madera con washi-tape de flores lilas y puse algunas postales de sitios chulos donde he estado para poder dejar la mente volar y nada, ya está.

Ahora da la impresión que ni siquiera se ensucie 🙂

Y lo que pasa en realidad es que el ser humano tiene una curiosa forma de proceder… Si vas a un sitio guarrísimo y lleno de porquería o mal ordenado, no tendrás ningún cargo de conciencia por dejar algo mal puesto. Por ejemplo, llegas a la cocina y te encuentras todos los cacharros por la encimera… Pues tú dejas lo que tengas en la mano también en la encimera! Pero si llegas y la cocina está impoluta, dejarás tu platito dentro del fregadero y, según como, le echarás un agua para que no esté muy sucio, o directamente lo meterás en el lavaplatos… Pues esto igual.

Antes me daba igual dejar una lata vacía o un plástico suelto… total, había tanto caos que, a veces, ni me daba cuenta que estaban allí. Ahora canta mucho cualquier cosa fuera de lugar y sin darme ni cuenta, lo arreglo.

Sólo me queda arrancar las pegatinas de la pared y colgar algo bonito… Estoy pensando en pillar algo de aquí… http://www.eirakuya.jp/

 

Qué os parece el cambio, os animáis a ordenar vuestra vida un poco?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *