8 razones para crear tu jardín secreto

Algunas personas pensarán que tener un jardín es una pijada; que poner plantas es sólo un dolor de cabeza. Algunas personas pueden pensar que son muy torpes con las plantas. Y algunas quizá incluso pueden pensar que llenar una pequeña terraza de flores, cuando pueden usarla para guardar cosas, es de abuelas ñoñas. Lo cierto es que cuando empecé a vivir en este pequeño pisito la terraza estaba vacía a excepción de un macetón de piedra lleno de polvo.

Admito que pensé en usarla de almacenaje. Un par de baúles o incluso una estantería cerrada podrían quitarme muchos cacharros de por medio. Una bici, una estufa… cosas así. De hecho mis vecinos de bloque tienen todos cosas así en sus respectivas terrazas, pero claro, también me dicen que qué bonita es la mía.

8 razones para crear tu jardín secreto

 

Felicidad de las pequeñas cosas:

Lo mejor de poner un jardín es que tu nivel de felicidad sube con solo mirarlo. Y no es broma! Pienso firmemente que aquello que nos hace realmente felices es lo menudo, lo diario, las pequeñas alegrías. Y creedme, pocas cosas hay más bonitas que levantarte por la mañana un sábado, abrir las cortinas y que un borbotón de colores vibrantes y olores de flores frescas te peguen en la cara.

Ideal para cenitas románticas:

Aunque sea con el gato! Por pequeña que sea una terracita, (en un jardín grande no hay problemas de espacio nunca), siempre te puede caber una minimesita. En Ikea tienen modelos realmente pequeños y plegables de manera que incluso en un balcón gordo se pueden plantar en un momento dado. Pero claro, qué glamour tiene salir a una terraza a cenar con la bici, la caja de la estufa…? En cambio, hacerlo con unas luces entre los jazmines… eso es otra cosa.8 razones para crear tu jardín secreto

Te hace organizada:

Quien te cuente que las plantas se cuidan solas, te miente, pero tampoco es verdad que sean roba-tiempos. A menos que elijas plantas raras y delicadas, la mayoría sólo necesitan riego un par de veces por semana y, si te gusta tenerlas impecables, un rato durante el finde quitando hojitas muertas.

Contacto con la tierra:

Para algunas personas tal vez el tocar tierra mojada no sea una actividad ideal, pero el trabajar un rato con plantas, en el exterior,  oliendo las esencias que dejan ir con cada hoja que retiras, te dejan una gran sensación de paz post-jardinera. Si el jardín es grande, el trabajo se puede volver mejor que cualquier sesión de gimnasio… y gratis!8 razones para crear tu jardín secreto

Hobby:

Para mí, la jardinería es un gran hobby. Cuando el trabajo me lo permite, puedo estar horas (sí, sí, horas), metida en la terraza, con el sol en la cocorota eliminando hojitas muertas, buscando nuevos brotes, quitando bichinos… Como he dicho antes, puedes  resolver el mantenimiento de un jardín de la forma más impersonal posible, con riegos automáticos o lo que sea, pero si realmente te gusta tienes trabajo para rato.

Es barato:

Que no te engañen… Algunas floristerías inflan los precios de plantas de lo más normalitas; si vas a comprarlas a algún centro de jardinería te salen mucho mejor de precio. Las macetas y la tierra son cosas que puedes comprar en los bazares, (olvídate de los pehaches…). A veces con un colgador de cazuelas te puedes montar un jardín vertical la mar de majo por dos duros.

Concentración:

Está científicamente demostrado (y si no lo está, debería estarlo), que tener un poco de verde alrededor nos ayuda a concentrarnos. Si tienes que estudiar o si te gusta leer, seguro que alguna vez has pensado que era mejor hacerlo en un parque, verdad? Pues hacerlo en tu jardincito es igual de majo, solo que encima puedes tener tu bebida favorita al lado (y el baño a pocos metros).8 razones para crear tu jardín secreto

Te hacen sentir bien:

No puedes evitar sentir una enorme alegría cuando ves que tus plantas se van cuajando de capullos o cuando, tras no estar atenta un tiempo, descubres un grupo de florecitas que han salido sin avisar a nadie dando a tu balcón un hermoso color rojo. A mí es que me da un buen rollo increíble!
Si aún no tienes claro si montar un jardín o no, ponte algo y sal a la calle a dar una vuelta por tu barrio. Mira a las ventanas y balcones y luego dime que no deseas fervientemente tener un balconcito cuajado de geranios rojos como ese; sí, ese que en el que siempre te fijas cuando vuelves de trabajar; ese que te has preguntado mil veces quién vivirá allí… Hasta que no abras el balcón un sábado por la mañana y te encuentres de morros con tu propio jardín privado donde desayunar con el olor de las diamelas y los jazmines, no sabrás lo que es una mañana de sábado en condiciones.

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